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¡Tibidabo!

22-03-2010 Publicado por naki

¡Ya era hora! Ayer nos fuimos a pasar el día con @sonia, Manu, Javi y más tarde @laura y @ramón a pasar el día al Tibidabo! De todo el grupo, Manu ni Javi ni yo mismo lo habíamos pisado, así que ¡qué mejor ocasión como un día como ayer para descubrirlo!

Por la mañana había una terrible niebla que no dejaba ver más allá de 2 metros, y con esa niebla nos subimos a la Noria y a la Atalaia, ¡pasando algún que otro momento de miedo!

Seguidamente tocó mi pesadilla: El Hotel Krueger, el magnífico pasaje del terror del Tibidabo, que al final uno le acaba cogiendo cariño, oye. Las colas se hicieron horribles, y no por la media hora de espera que había, sino porqué en los pasajes del terror lo paso muy mal, me pongo muy nervioso y llega un momento que las piernas no me reaccionan, y sino preguntarle a Manu, ¡que lo cogía con tanta fuerza que no le dejaba tirar para alante! ¡Lo siento!

Además, @sonia, hay momentos en que desaparece en un abrir y cerrar de ojos, como por ejemplo con la niña del exorcista, que no sé como, en cuestión de dos segundos, ya estaba en la otra punta; o momentos en los que se para
para disfrutar, ¡como el momento motosierra!

En las dos veces que entramos, me llevé más de un susto, pero más en la primera, que siempre al ser la primera vez, y no saber qué vas a encontrar dentro... Eso sí, ¡al pasaje le doy un 10! Esa recepción del hotel tan genial, los primeros pasillos con puertas a lado y lado, el guardaropa (uno de los lugares que más miedo me dió) y sobretodo los trozos con jaulas y barrotes, ¡que me pusieron de los nervios! Eso sí, lo único y que hablamos al salir de allí, es que en la recepción del hotel, que el recepcionista te cuente la historia en catalán, pues le quita gracia y da como menos miedo... Y eso que no estoy para nada en contra del catalán, todo lo contrario, lo encontré un detallazo que lo hicieran en catalán, pero sonaba como a menos miedo... Además, un dato curioso: cuando salimos la primera vez, toda la niebla que había desapareció por arte de magia... Y cuando salimos la segunda vez... ¡Volvió!

Por la tarde, cuando abrieron el resto del parque y después de una estampida hacia las demás atracciones, tocó subirse a Pendol, ¡y por fin a la tan deseada a lo largo del día Montaña Russa! Me encantó, aunque esas helices me mataron, y no pude continuar con el récord que consiguieron los demás de ¡Subirse 25 veces seguidas! Como no había gente, nos dejaban repetir una y otra vez, además, una vez, la asistente nos preguntó: Me han dicho que os pregunte si sois de PAC! Uo! Por lo visto uno de los asistentes está inscrito en la web, y nos reconoció!

Y ya cuando cerraron el parque, bajamos hacia plaza Cataluña, donde toca el momento que siempre odio y que no quiero que llegue: la despedida. Me da muchísima pena el irme, y que muchos de vosotros os quedéis juntos en Barcelona. El tener que estar pendiente de los trenes para poder marchar, para vete a saber cuando nos volveremos a ver... Las vueltas con el tren se hacen eternas, pero siempre me las paso recordando tantos y tantos momentos que vivimos en los eventos, cenas, o en todo lo que hacemos. Pero incluso, esta vez sentí mucho más un poco de tristeza mezclada con un poco de nostalgia. Y además, me da rabia el pensar que el año que viene me tenga que ir a Girona a estudiar y no a Barcelona... Además, tengo miedo de que me canse de estar allí y os sienta aún más lejos, pero aunque haga falta, y siempre que se pueda, ya sabéis que yo me apunto a un bombardeo, ¡y más!

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