Llevo semanas incomunicado. Recluído en mi cuarto, viendo cómo los trabajos se acumulaban sobre mi escritorio. Pero la incomunicación real llega ahora. Dentro de un rato cojo un vuelo a Almería, para ir a ver a mis padres.

Ellos viven en un pequeño pueblo al norte de la provincia, Albox. Mi padre decidió reconstruir la casa de mi abuela y nos mudamos allí cuando yo estaba a punto de cumplir 13 años. La casa está en medio del campo, entre los montes y almendros de la foto.

Está tan en medio de ninguna parte que no tendré ni acceso a internet ni cobertura en el móvil. Teniendo en cuenta que allí sólo tengo contacto con mis tíos va a ser una semana de incomunicación en toda regla. Aprovecharé para estudiar.

Otro día os cuento la historia de cómo acabé viviendo allí e intentaré no ser demasiado deprimente.

¡Felices fiestas!

Besos y abrazos,

Kwak

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