Mirando fotos de hace algunos años he recordado al pequeño cerdo que mi abuela del sur tuvo hace cuatro inviernos. La mujer, tan salá como son los gaditanos de campo, le puso el nombre de purga al ser más negro que el zapato un cura. Anda que no tragaba nada el animalillo, pan macho del campo con leche ahí, a tope jaja
Aun recuerdo al pobre animal al año siguiente colgado del techo del patio sin piel y desangrado... aunque lo más desagradable fue ver como se llenan los intestinos del pobre animal con su propia carne para hacer las morcillas buuuuuuuaghhhhh

En fin, ahí se queda la anécdota de hoy (:

messages.Foto Articulo

0