Desde los amerizajes de las misiones espaciales "Apolo" (ya tengo una edad), no habia tenido ocasión de ver un aterrizaje personal como el que he tenido ocasión de ver hoy. Pequeñas diferencias: los primeros eran avances técnicos, y el de hoy ha sido motivado por la ilusión.

Es fantástico ver como alguién que se encuentra a gusto con el entorno, es capaz de evolucionar en su estado anímico hasta el punto e protagonizar un aterrizaje el cual, sin ninguna duda, ha dejado huella entre nosotros (bueno, huella y algo más, ya que creo que algún pedazo de piel ha quedado...).

Me alegra comprobar que el grupo es capaz de manifestar en sus componentes este tipo de estados, y esto es señal que las cosas se hacen bien.

A quién va dirigida esta reflexión que sepa que  le aprecia y se le quiere mucho y que, dado que parte de él ya está con nosotros (el trozo de piel que has dejado ...), se le espera para próximos encuentros.

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