Continúo con la segunda y última parte del relato de mi viaje a Londres para visitar Chessington World of Adventures y Thorpe Park Resort. En el artículo anterior relaté nuestra visita a Chessington, esta vez os cuento qué tal nos fue en Thorpe Park.

Llegamos a la puerta del parque sobre las 9:30; el parque abría a las 10, pero quisimos llegar con tiempo por si se formaban grandes colas en la entrada. Mientras esperábamos, sobre las 9:45, un video empezó a reproducirse en la gran pantalla que hay sobre el acceso del recinto. El video consistía en una cuenta atrás de sesenta segundos en la que se mostraban muchas de las atracciones que íbamos a disfrutar en ese día; al llegar el contador a cero, una voz nos dio la bienvenida al parque y...¡se abrieron las puertas! Habíamos hecho muy bien en llegar con antelación. Una vez atravesadas las puertas tuvimos que cruzar un puente que conectaba las dos orillas de un lago, porque Thorpe Park está en una isla (técnicamente es una península, pero digamos que es una isla; de hecho, el lema del parque es "Una isla sin igual"). 

Lo primero que hicimos fue ir al centro de fotografías del parque para comprar la pulsera de DigiPass, que nos iba a permitir recoger todas las fotos que nos iban haciendo en nuestra visita. Cuesta 30 libras y es un servicio que recomiendo encarecidamente, recogimos unas 40 fotos diferentes. Ahora sí que estábamos listos para disfrutar de esta isla sin igual. Teníamos todo el día por delante y nos teníamos como niños en una tienda de caramelos.

Primera parada...¡Colossus! Esta montaña rusa es muy conocida porque hasta hace pocos años era la montaña rusa con más inversiones del mundo, ¡nada menos que 10! La cola se divide en dos accesos diferentes, un acceso exclusivo para subir en primera fila y un acceso para subir a las demás filas. Como apenas había gente, nos metimos por el acceso para subir en primera fila, y no pudimos haber tomado una decisión mejor. Había leído que esta atracción es muy dolorosa, pero en absoluto me llevé esa impresión. La disfruté mucho, es una sucesión imparable de inversiones, una tras otra: un looping, un cobra roll, dos corkscrew, cuatro hearline roll seguidos y un último heartline roll justo antes de alcanzar los frenos. 

Tras Colossus tocaba subir a otra de las grandes montañas rusas del parque, aprovechando que los tiempos de espera eran muy bajos: Saw: the Ride. Como fan de la saga de Saw, tenía una enorme ilusión por probar esta atracción, y no decepcionó; la atracción está llena de guiños y referencias a distintos momentos de las películas, y tiene más de una sorpresa oculta en el interior del edificio. Lo más destacable de esta montaña rusa es la caída de 100º de inclinación, una caída en picado al suelo a toda velocidad en la que parece que uno va a chocar con un enorme artilugio compuesto por grandes y afiladas sierras. El resto del recorrido, aunque corto, es de lo más intenso.


Siguiente parada, ¡The Swarm! Tenía muchísimas ganas de subir a esta atracción, mi primera montaña rusa tipo wing de la marca B&M. No solo es sorprendentemente suave (no vibra nada), también es muy intensa y el recorrido está repleto de elementos decorativos que le dan a uno la impresión de chocar con ellos en cualquier momento. La sensación de libertad total, sin nada sobre la cabeza o bajo el suelo, es una delicia, y el estar sentado en el lateral del tren amplifica las sensaciones de cada giro, cada curva y cada inversión del recorrido. Además, la temática apocalíptica está muy lograda y se ve reflejada en cada detalle de la área de la atracción.

Nada más salir aprovechamos para subir a una atracción cercana Magic Fish, una montaña rusa de tipo powered. Acto seguido pusimos rumbo a The Walking Dead: the Ride, que es la novedad más reciente del parque. Entré en la atracción en la más absoluta ignorancia, no quise saber nada sobre ella antes del viaje. Para mi sorpresa, resulta que se trata de una montaña rusa infantil, algo que choca completamente con la temática para público adulto que es la serie The Walking Dead. No solo eso, la experiencia también incorpora un pasaje de "terror", y digo terror entrecomillado porque con dos actores (contados) mal maquillados y completamente a la vista desde varios metros de distancia, poco miedo puede uno pasar. La experiencia es larga pero muy pobre, no destaca ni como montaña rusa ni como pasaje, y como seguidor de la serie que soy me llevé una decepción muy grande.

Justo a la salida de la atracción, encontramos Derren Brown's Ghost Train, una de las atracciones estrella del parque...pero estaba cerrada. No fue ninguna sorpresa, sabíamos que esa atracción pasa más tiempo fuera de servicio por problemas técnicos que abierta. Solo rezábamos para que abriera a lo largo del día. 

Después fuimos otra de las grandes montañas rusas del parque, Stealth, una de las montañas rusas más conocidas de Europa por su inconfundible forma. En menos de dos segundos el tren de esta atracción alcanza casi los 130 kilómetros por hora, una aceleración espectacular que le permite alcanzar la cima de 62 metros de altura, el punto más alto del recorrido. Es una experiencia breve pero tan intensa que uno solo puede contener la respiración desde que sale disparado hasta que vuelve a la estación. 

La última de las montañas rusas: Nemesis Inferno. No soy muy aficionado a las montañas rusas invertidas y esta no fue la excepción de la norma. Cuando subo a una montaña rusa me gusta poder disfrutar de las vistas y anticiparme al próximo elemento del recorrido, y en este tipo de montaña rusas, si no subes en primera fila, la visibilidad es casi nula. Aun así tengo que decir que me gustó más que Batman: Arkham Asylum porque no es tan brusca y la primera parte del recorrido, que pasa por debajo de un "volcán", me pareció muy original. A propósito, Nemesis Inferno es la única montaña rusa invertida del mundo que tiene corkscrews entrelazados.

Eran ya las dos de la tarde, el momento de parar para comer. Habíamos comprado los menús por internet, que valían 6,5 libras (unos 7,5€), y eso nos permitió ahorrar algo de dinero respecto a lo que hubiera sido haber pagado en el parque. Comimos en Amity Kebab, donde pedimos un menú de kebab con patatas fritas y bebida. Desde el restaurante teníamos vistas a la zona de Amity, tematizada en una playa de los años cincuenta. Había también otras opciones de hostelería, como dos Burger King, un KFC o un buffet de pizza y pastas.

Estaba haciendo muchísimo calor, de hecho acabamos por quedarnos en manga corta. Decidimos combatir al calor subiendo a Tidal Wave, la atracción de agua más refrescante del parque. Solo tiene una caída, pero levanta una ola de agua espectacular que fue suficiente para quitarnos el calor de encima.

De Tidal Wave nos fuimos a Angry Birds Land, la zona del parque dedicada a los personajes del exitoso videojuego móvil con el mismo nombre. Por el nombre puede parecer que esta es la zona infantil del parque, pero nada más lejos de la realidad, las pocas atracciones infantiles que hay en el parque (tan solo 3) están arrinconadas en otra zona llamada Old Town. En Angry Birds Land hay unos coches de choque, un cine 4D y una atracción de caída libre: Detonator: Bombs Away, que tan solo sube para luego bajar a gran velocidad.

Seguía haciendo calor, así que tocaba subir a la otra atracción de agua del parque, Rumba Rapids, unos simples rápidos con un recorrido ridículamente corto que, para colmo, apenas nos mojó un par de gotas a cada uno. Una vez probadas todas las montañas rusas y atracciones de agua del parque, nos fuimos a probar algunas de las atracciones flats del parque. La primera fue Samurai, una atracción de tipo Top Scan. Subí muy receloso a la atracción porque tiendo a marearme mucho en este tipo de atracciones, pero para mi sorpresa, no solo no me mareé, sino que acabó por gustarme mucho. Seguimos con con Rush, una atracción con aspecto de columpio gigante. 

Nos disponíamos a probar algunas de las otras atracciones que estaban por la zona, cuando me dio por echar un vistazo a la app del parque y vi lo que más ansiaba ver: Derren Brown's Ghost Train estaba abierto. No nos lo pensamos dos veces, fuimos como una bala a la entrada de la atracción y al llegar...¡horror! El tiempo de espera ya era de 40 minutos. Decidimos que no nos merecía la pena esperar tanto, y la solución fue el "One shot Fastrack", un servicio de pase rápido de un solo uso para una atracción. El pase nos costó la friolera de 10 libras por cabeza (os recuerdo que solo sirve para una atracción), y tan solo nos sirvió para reducir el tiempo de espera en 15 minutos, pues acabamos haciendo 25 minutos de espera en la cola de Fastrack. Un servicio terrible teniendo en cuenta lo que habíamos pagado. Pero no era el momento de lamentaciones, sino de disfrutar de la atracción que más ansiaba probar del parque: Derren Brown's Ghost Train

No hay forma de describir esta atracción en una palabra. Thorpe Park la define como "la primera atracción psicológica del mundo". Yo estudio psicología y puedo afirmar que el título no es exagerado, realmente es una atracción que pone tu mente al límite: no es apta para personas que sufran de claustrofobia, miedo a la oscuridad o que tengan dificultades para distinguir la realidad de la ficción. Pero, ¿en qué consiste? Es una experiencia de unos 13 minutos de duración diseñada por el ilusionista inglés Derren Brown; en cierto modo, la atracción en sí misma es un gran truco de ilusionismo a lo bestia. No se puede describir esta experiencia sin hacer spoilers, así que solamente os explicaré el inicio: la acción transcurre en un gran vagón de tren de estilo victoriano suspendido en el aire en medio de una nave industrial gracias a grandes cadenas de acero. El tren por dentro es una copia exacta del metro de Londres, y en cada asiento hay un dispositivo de realidad virtual con gafas y cascos. Una vez te colocas el dispositivo de realidad virtual en la cabeza, se desencadena una cascada de acontecimientos que hace te cuestionar qué es real de lo que no lo es.

Derren Brown's Ghost Train es una atracción que o te enamora locamente o te decepciona enormemente, tal vez en gran parte según las expectativas con las que uno entre. A mi me encantó, pero puedo entender que haya quien salga decepcionado. Lo mejor es que la probéis vosotros mismos y juzguéis.

Eran ya las seis de la tarde, hora de cierre del parque. Como sucedió en Chessington el día anterior, a la hora de cierre cerraron las entradas de las atracciones, pero estas siguieron dando viajes hasta que hubieran subido todos aquellos visitantes que estaban en la cola. Aprovechamos el momento para hacer compras en las tiendas del parque. Os voy a dar un consejo, cuando visitéis Thorpe Park: aseguraos de llevar algo de dinero para hacer las compras porque...¡vais a quererlo de todo! Hay de todo, pines, camisetas, imanes, posters, estatuillas de resina de las montañas rusas...Fue una auténtica locura, mi tarjeta de crédito echó humo ese día. 

Acabamos saliendo del parque a las 7 de la tarde. Éramos de los pocos visitantes que todavía seguían en el parque.

Thorpe Park es un parque hecho por y para los sedientos de adrenalina. Visitar Thorpe Park es pasar un día entero en una isla repleta de montañas rusas de infarto y atracciones de vértigo. Aun sin ser un parque temático, me encantó descubrir que cada atracción tiene su propia personalidad y hasta su propia historia temática en muchos casos. Al contrario que lo que sucede en Chessington World of Adventures, aquí los jóvenes encontrarán un pequeño oasis de emociones fuertes en el que su único respiro será el de la hora de comer en uno de los restaurantes de comida rápida del recinto. Recomiendo encarecidamente una visita a este parque a todos los buscadores de diversión al límite.

SORTEO tres mapas de Thorpe Park y Chessington entre los que comenten este artículo. Los tres ganadores se anunciarán el viernes 24 de mayo.

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