Ayer volv√≠ de un viaje que dudo que olvidar√© f√°cilmente. Hab√≠a pasado 4 d√≠as m√°gicos en Efteling, el mayor parque tem√°tico de Holanda y uno de los mejores de Europa. Quiero compartir con todos vosotros mi experiencia en este parque de fantas√≠a. Este viaje lo hice junto a mi padre, que me lo quiso regalar por Navidad. Realmente fue muy arriesgado por su parte porque no le gustan especialmente los parques de atracciones y las monta√Īas rusas le dan pavor y mareos, pero al final disfrut√≥ del viaje tanto como yo y asegura que √©ste se ha convertido en su parque tem√°tico favorito, ¬Ņpor qu√©? Seguid leyendo y lo entender√©is.

Nos alojamos en el hotel NH Waalwijk, a unos 25 minutos andando del parque; hubi√©ramos preferido alojarnos en uno de los hoteles del parque, pero no hab√≠a disponibilidad. Nos despertamos a las 8 de la ma√Īana para estar en el parque a la hora de apertura, a las 11 de la ma√Īana. La entrada del parque consiste en una enorme estructura de madera que tiene un aura de fantas√≠a, que es reflejo de lo que aguarda en interior del recinto. Ten√≠amos las entradas ya compradas e impresas, aunque vimos que tambi√©n se puede escanear el c√≥digo de barras desde el m√≥vil. Aprovech√© mientras hac√≠amos cola en la entrada para descargarme la aplicaci√≥n del parque, imprescindible para orientarse y conocer los tiempos de espera en cualquier momento, y funciona estupendamente. Existen mapas en ingl√©s, pero deben pedirse en cualquiera de las taquillas. Una chica joven nos coge la entrada para escanearla y cuando el aparato se pone verde, nos devuelve la entrada con unas palabras que no entend√≠, pero por su sonrisa de oreja a oreja deb√≠a ser algo como "Que pasen un buen d√≠a". Ya est√°bamos dentro.

Una vez dentro ya se da uno cuenta de por qu√© se dice que este parque es m√°gico. Nos recibe un precioso carruaje tirado por dos caballos negros, y de √©l se bajan un pr√≠ncipe y una princesa que se hacen fotos con los visitantes que llegan. Miro a mi alrededor y veo una enorme caja de m√ļsica en un lado, pero cuando un hombre se acerca a ella me doy cuenta de que no solamente es un adorno...¬°es un cajero! Hab√≠a tambi√©n un original puesto de caf√© con forma de enorme molinillo, incluso la manivela giraba como accionada por un gigante invisible. A nuestra derecha, descansa un gran lago, y en el lado opuesto, unos bellos edificios de arquitectura √°rabe. S√≠, definitivamente hab√≠amos entrado en otro mundo, y no pod√≠a esperar a explorarlo hasta el √ļltimo rinc√≥n. 

Decidimos ir a explorar esos edificios de aspecto √°rabe. Resulta que estos edificios esconden una de las principales atracciones del parque, Fata Morgana. Es una atracci√≥n inspirada en el cuento de Las Mil y Una Noches, lo cual explicaba las fachadas exteriores. No parece ser una de las atracciones m√°s populares del parque porque el tiempo de espera nunca super√≥ los 15 minutos en todo el d√≠a, de hecho nosotros no hicimos m√°s de 5, pero vale la pena subir. Consiste en un paseo en barca a trav√©s de escenas y personajes que recrean el mundo de las Mil y Una Noches. Se nota que es una atracci√≥n que tiene sus a√Īos, pero es imperdible. Me record√≥ inevitablemente a la atracci√≥n de Piratas del Caribe de Disneyland Par√≠s. Tras Fata Morgana, decidimos ir a una atracci√≥n que ten√≠a un tiempo de espera muy bajo porque aun era temprano, la gran monta√Īa rusa Baron 1898.

Baron 1898 es una monta√Īa rusa espectacular que ya desde el exterior impone un respeto que puede hacer que m√°s de uno que tuviera intenci√≥n de subir, de la media vuelta y se marche por donde ha venido. Se trata de una dive coaster, una monta√Īa rusa con un recorrido muy corto cuyo principal atractivo es una ca√≠da en la que el tren se queda parado en lo m√°s arriba del todo para luego ser soltado y sumergirse bajo tierra. Es inconfundible, y se puede escuchar desde todo el parque por la campanada que suena siempre justo antes de que caiga el tren al vac√≠o. Pero lo que m√°s me gust√≥ de esta atracci√≥n fue su historia y su tem√°tica, que realmente te mete de lleno en el mundo que pretende recrear, una mina de finales del siglo XIX. En esta atracci√≥n, t√ļ, el pasajero, eres un obrero que comienza su primer d√≠a de trabajo. El patr√≥n de la mina da un discurso inspirador sobre la importancia del trabajo y la riqueza que genera, pero es interrumpido por unas figuras espectrales femeninas que avisan de que ellas protegen el oro de la mina y que quien intente acceder a √©l sufrir√° las consecuencias. Lo que sucede despu√©s ya es historia: los espectros sabotean la sala de m√°quinas y hacen que el carruaje caiga al vac√≠o sin ning√ļn control. Puesto que sub√≠ yo solo (mi padre teme estas atracciones), aprovech√© la cola "single rider", que tiene significativamente menos cola que la cola normal, con la enorme suerte de que me tocase la primera fila. Pod√©is verme en la imagen de la esquina, en el segundo asiento de la primera fila, con una mezcla entre terror y diversi√≥n pura en el rostro. Baron 1898 es divertid√≠sima e imperdible en una visita a Efteling.

Decidimos ir a otras dos atracciones que se encontraban muy cerca, Spookslot y PandaDroom. No son atracciones principales del parque y tampoco son muy populares, con tiempos de espera que no superan los 10 minutos. La primera, pese a que parece un pasaje de terror por su aspecto exterior, en realidad se trata de una experiencia musical de unos 10 minutos de duraci√≥n para toda la familia con tem√°tica de terror. No est√° nada mal, a mi padre le gust√≥ mucho y a mi me pareci√≥ entretenida, pero no es algo para repetir ni una atracci√≥n principal del parque. La segunda atracci√≥n, PandaDroom, es un cine 3D; pero no es m√°s que eso: un cine 3D, sin efectos de movimiento ni nada del estilo. La pel√≠cula difunde un mensaje muy educativo para los ni√Īos, pero como atracci√≥n fue un tanto decepcionante. No la recomiendo, pero ya que est√°bamos 4 d√≠as ah√≠, nos pudimos permitir el lujo de probarla.

Decidimos que era el momento de ir a reservar billetes para uno de los grandes espect√°culos del parque, Raveijn. Efectivamente, debido a la gran demanda de este show, es necesario reservar billetes para poder acceder, para ello es tan f√°cil como ir al dispensador de billetes que hay en la entrada del espect√°culo; no tiene ning√ļn coste, y da mucha tranquilidad porque de esta manera uno se asegura una plaza. Cogimos billetes para las 6 de la tarde, ya que me hab√≠an recomendado verlo de noche. Aprovech√© tambi√©n para reservar turno en la monta√Īa rusa Python, que tiene una cola virtual, es decir, en lugar de esperar tu turno en una cola f√≠sica, lo haces fuera. Eso se puede hacer sacando un ticket en los dispensadores de la entrada de la atracci√≥n o sencillamente reservando hora desde la aplicaci√≥n m√≥vil del parque, que es lo que yo hice.

Lleg√≥ el momento de ver uno de los mayores atractivos de Efteling, el bosque de cuentos, tambi√©n llamado Sprookjesbos. Este bosque es la raz√≥n de ser de Efteling, el que lo comenz√≥ todo. Se trata de un paseo en un bosque en el que uno encuentra escenas que representan cuentos tradicionales. Caperucita Roja, Pinocho, Rumpelstiltskin, Blancanieves y los Siete Enanitos, La Bella Durmiente...hasta una treintena de cuentos infantiles, cada uno representado de una manera diferente, algunos con una estatua, otros con una casita en la que uno se puede asomar y ver qu√© sucede dentro, algunos representan una escena concreta, otros la historia entera...verdaderamente uno desata su ni√Īo interior curioseando e imaginando qu√© habr√° al torcer la esquina y recordando el cuento que se representa. El paseo lo haces en compa√Ī√≠a de una alegre m√ļsica que emana de unos altavoces con aspecto de seta. Es incre√≠ble c√≥mo este bosque realmente constituye la "√°rea infantil" del parque, puesto que no existe una √°rea de atracciones infantiles como tal, y me pareci√≥ muy bonito ver personas mayores que explicaban cada cuento a sus nietos. Si visitas Efteling, no te lo pierdas, no encontrar√°s nada igual en ninguna otra parte. Dedicamos algo as√≠ como una hora al bosque de los cuentos, y no estuvimos m√°s tiempo porque ya empez√°bamos a tener hambre. 

Comimos en un restaurante cercano, Het Witte Paard, que era un autoservicio con oferta variada. Los precios eran un poco elevados, como es de esperar en un parque tem√°tico, pero la comida era de calidad y se paga con gusto. Cogimos unas rebanadas de pan con ensalada y salm√≥n y un smoothie de fruta, que sali√≥ por unos 10 euros por persona. Al salir nos encontramos con un inusual amigo, ¬°un pavo real! Estaba libre y a sus anchas, tal vez esperando que a alguien se le cayera un trozo de su men√ļ. Nos llevamos la comida a una fogata cercana, donde tocaba un grupo de gospel muy animado. S√≠, he dicho fogata, porque en invierno Efteling tiene el detalle de poner fuegos por todo el parque con actuaciones en directo cada hora, lo cual es de agradecer porque crea espacios muy acogedores y entra√Īables que combaten eficazmente las fr√≠as temperaturas holandesas de esas fechas.

Poco despu√©s de que acabase la actuaci√≥n de gospel me sali√≥ una notificaci√≥n en el m√≥vil que avisaba que quedaba media hora para mi turno en Python. Como la atracci√≥n estaba en el otro extremo del parque, pensamos que la mejor forma de llegar hasta ella era cogiendo el tren de vapor, Stoomtrein. Este tiene dos paradas, una cerca del bosque de los cuentos y otra en la zona de las grandes monta√Īas rusas del parque. Me fascin√≥ ir subido en los vagones de este tren que era casi de juguete, porque desde muy peque√Īo me han encantado los trenes de vapor. Algo que me sorprendi√≥ es que no hab√≠a ning√ļn tipo de puerta o cadena que impidiera a los pasajeros saltar del tren en marcha, ni barreras entre el tren y los viales del parque. Y es que el p√ļblico holand√©s parece ser muy respetuoso, en ning√ļn momento vi carteles con normas del tipo "No pisar el c√©sped", o "No subir a la tematizaci√≥n". Darme cuenta de esto hizo que sintiera envidia y algo de verg√ľenza, porque s√© muy bien que en Espa√Īa hacen falta muchos carteles de este tipo y, aun as√≠, el p√ļblico sigue salt√°ndose normas esenciales de conducta.

Llegu√© a la puerta de Python un poco antes de mi turno, as√≠ que tuve que esperar en la puerta. All√≠ hab√≠a un trabajador que revisaba los turnos. Al rato se acerc√≥ una pareja queriendo acceder a la atracci√≥n, pero el trabajador les explic√≥ con una mueca de pena que hab√≠a que pedir turno para subir a la atracci√≥n y que estos se hab√≠an acabado; pero acto seguido, tras asegurarse de que nadie estaba mirando, sac√≥ r√°pidamente una tarjeta de su bolsillo, la pas√≥ por el esc√°ner y les dej√≥ pasar. Lejos de una falta a su deber, yo lo interpret√© como un gesto de trato excelente al cliente, y situaciones como esta son una constante que se repiten por todo el parque. Efteling sabe que la experiencia del visitante lo es todo y hace lo imposible para que el visitante salga con un buen recuerdo. Es una verdadera l√°stima que cuando me lleg√≥ el turno para subir a Python empez√≥ a llover como nunca. Es la impredictibilidad del tiempo holand√©s, supongo. No mentir√©, no me gust√≥ la atracci√≥n, sub√≠ para probarla pero no repetir√≠a. El recorrido es brusco y poco emocionante, y si a eso le sumamos que tuve que estar todo el rato con los ojos cerrados por la fuerte lluvia, mi experiencia no pudo ser peor.

Tras hacer un poco de tiempo en un restaurante hasta que aminorase la lluvia, pusimos rumbo a Raveleijn, porque ya se acercaba el pase de las 6, para el que hab√≠amos reservado billetes. Mientras volv√≠amos se nos cruz√≥ por el camino una ardilla roja, y en ese momento me di cuenta de gran biodiversidad que hay en el parque, tanto en flora como en fauna, incluyendo gaviotas, cuervos, carpas, ardillas, y hasta el pavo real que vimos en el restaurante; Efteling es, despu√©s de todo, un parque hist√≥rico levantado en un entorno natural y que est√° en simbiosis con la naturaleza. Nos encontramos con un edificio nombrado como Diorama en el mapa, y decidimos entrar para hacer algo de tiempo hasta que llegase la hora. Consiste precisamente en eso, un diorama, una enorme maqueta que representaba un mundo de fantas√≠a con largos trenes de juguete funcionales. Mi padre lo encontr√≥ fascinante y lo estudi√≥ de arriba a abajo; a mi con una vuelta r√°pida me bastaba, pero como no hab√≠a nada mejor que hacer estuvimos un rato aqu√≠ hasta que lleg√≥ la hora de ir al teatro. Salimos por otro sitio y nos encontramos un precioso carrousel.

Raveleijn es el espect√°culo estrella del parque. Se trata de un espect√°culo de especialistas que emplea caballos, as√≠ como efectos especiales e incluso ilusionismo. Es importante saber que hay disponibles cascos con traducci√≥n en ingl√©s, alem√°n y franc√©s, aunque debo reconocer que de poco sirvieron porque el nivel de la m√ļsica nos imped√≠a escuchar bien, con lo que no me enter√© muy bien del argumento. Personalmente me lo esperaba m√°s espectacular por lo que hab√≠a oido de √©l; la escenograf√≠a es tremenda, pero esperaba m√°s acci√≥n y sorpresas. De todas formas s√≠ recomiendo verlo, tiene escenas muy espectaculares. Dos datos curiosos: el escenario acoge tambi√©n las oficinas del parque, y hay un restaurante en el borde del ruedo desde el que se puede ver el espect√°culo mientras se come.

Tras el espect√°culo fuimos a cenar. Quer√≠amos un snack r√°pido, as√≠ que nos decantamos por unas patatas en espiral y vino caliente. El vino caliente es lo que se lleva en los meses de invierno en Holanda, y por un buen motivo, porque calienta divinamente. S√≠, lo s√©, suena extra√Īo, pero est√° rico. Me cost√≥ un poco acostumbrarme al sabor pero me lo acab√© bebiendo con gusto. Las patatas en espiral son algo t√≠pico de los parques tem√°ticos en general (tambi√©n las encontramos en Terra M√≠tica, por ejemplo), pero quer√≠amos probarlas tambi√©n. Luego rematamos la cena con unos bu√Īuelos grandes que parec√≠an t√≠picos de Holanda.

Lleg√≥ uno de los momentos del que m√°s ganas ten√≠a: Aquanura. Hab√≠a dos pases, uno a las 19:15 y otro a las 20:15 (las atracciones cerraban a las 20:00), y fuimos al primero de ellos. El espect√°culo consiste en grandes fuentes que bailan al ritmo de m√ļsica cl√°sica. Pero algo me resultaba familiar de esa m√ļsica, la hab√≠a escuchado antes en alg√ļn sitio....¬°claro! ¬°Era la m√ļsica del parque! Raveleijn, Spookslot...m√°s tarde averig√ľ√© que otras canciones proven√≠an de Villa Volta y Droomvlucht. Me pareci√≥ precioso, no par√© de tararear las canciones que ya hab√≠a escuchado a lo largo de todo el d√≠a en el parque. Un espect√°culo que repasaba todo el d√≠a de emociones sin ninguna palabra ni proyecci√≥n, solo agua y m√ļsica.

Aprovechamos que mucha gente se estaba yendo del parque para subir a una √ļltima atracci√≥n. Fuimos corriendo a Droomvlucht, una atracci√≥n que, seg√ļn hab√≠a le√≠do, era imperdible en Efteling. Llevaba todo el d√≠a con un tiempo de espera que no bajaba de la media hora, pero para entonces se hab√≠a reducido a los 10 minutos. Es una atracci√≥n de recorrido que recrea un mundo de hadas y seres fant√°sticos que tiene, adem√°s, alguna sorpresilla que no quiero revelar. Tanto nos gust√≥ esta atracci√≥n que, como al salir no hab√≠a nada de cola, volvimos a subir.

Se acercaba ya el momento de decir adi√≥s al parque. Tan solo eran las 8, pero realmente est√°bamos cansados, con fr√≠o y solo quer√≠amos estar calentitos en la cama del hotel. Pero al salir nos encontramos con una sorpresa, un espect√°culo acrob√°tico en la misma estructura de la entrada del parque. "Joe, es que te sorprenden hasta cuando sales del parque", dijo mi padre. Y es verdad, hab√≠a sido un d√≠a lleno de sorpresas y este era el toque final. Nos quedamos viendo el espect√°culo acrob√°tico hasta que acab√≥ y saliendo del parking tuvimos la suerte de encontrar un taxi, que nos llev√≥ al hotel en un santiam√©n. Est√°bamos listos para recargar las pilas y lanzarnos a nuestro segundo d√≠a de parque. 

Lee la segunda parte de la visita aquí

En la segunda parte hablo de atracciones como la monta√Īa rusa de madera, Joris de en Draak, la ic√≥nica atracci√≥n-mirador del parque, Pagode, y la gran novedad de 2017, Symbolica, que se convirti√≥ en mi atracci√≥n favorita de inmediato de entre todas las que he probado en mi vida.

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