Este ejemplar es el cuarto que ha nacido en cautividad en el parque y a partir de ahora pasará a convivir con los otros once zorros voladores que forman parte del grupo.

El parto transcurrió durante la noche y no tuvo complicaciones, a pesar de que en esta especie suele ser un proceso muy arriesgado: las hembras alumbran mientras permanecen colgadas de los árboles, por lo que el peligro de caídas y el riesgo de muerte de las crías son muy elevados.

Precisamente, para superar ese problema, los zorros voladores nacen con las patas grandes y una dentición fuerte, que les permiten agarrarse a la madre nada más nacer.

Esta cría pertenece a la especie de murciélago crepuscular, que recibe su nombre porque busca el alimento al atardecer y al amanecer.

Estos animales se caracterizan por ser asustadizos y nerviosos, razón por la cual los expertos de Terra Natura Benidorm evitan acercarse en exceso a la madre y realizar movimientos bruscos cerca de ella para no provocar la pérdida de la cría.

Según las mismas fuentes, este hecho dificulta enormemente el conocimiento del sexo del animal, por lo que aún no se ha podido determinar el género de la cría nacida anoche en Terra Natura.

El pequeño zorro volador permanecerá colgado de su madre hasta que cumpla los seis meses de vida, periodo necesario para aprender a valerse por si mismo.

Durante ese tiempo, la madre será la responsable de encargarse de su alimentación mediante el amamantamiento.

La gestación de los zorros voladores dura entre 130 y 150 días, el apareamiento se realiza entre los meses de julio y octubre, y los nacimientos se producen entre febrero y mayo.

La cópula, por norma general, tiene lugar antes de la hibernación y la fertilización, al comenzar la primavera, por lo que, cuando el murciélago recupera su actividad y los óvulos vuelven a desprenderse, tiene lugar el parto. Esos ciclos hacen que la hembra sólo dé a luz una vez al año.

El zorro volador, que se alimenta de frutas maduras, flores y néctar, utilizan la vista y el sentido de ecolocalización para guiarse en sus vuelos y localizar el alimento.

Estos murciélagos desempeñan un importante papel ecológico como polinizadores y en la dispersión de semillas. Tanto es así que muchas plantas tropicales dependen completamente de esos animales.
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