Juan Carlos Arellano ha pasado quince años arrancando figuras a descomunales bloques de hielo. Estos días trabaja en París.

 

Hay una escena genial en la pelicula «Atrapado en el tiempo» -en realidad, hay un buen puñado de ellas- en la que Bill Murray, a fuerza de despertarse siempre el mismo día, aprende a tallar espectaculares figuras de hielo con el objetivo último de enamorar a Andie MacDowell. El español Juan Carlos Arellano no lleva toda la vida, pero sí se ha pasado quince años arrancando figuras a descomunales bloques de hielo y ha conquistado a Disney, que no tendrá la melena de laactriz de Carolina del Sur, pero lo ha contratado para que inaugure la temporada de Navidad en su parque temático de París. El artista elaboró el pasado fin de semana varias figuras inspiradas en los personajes de la película «Frozen, el reino del hielo», que en España se estrena el 29 de noviembre.

Pese a que la última obra de Arellano estaba destinada a ser disfrutada por un público mayoritariamente infantil, no dejaba de ofrecer un punto dramático. Después de trabajar toda la noche junto a su equipo -«terminamos sobre las 7.30 de la mañana»- unas horas después sabe que será imposible mantener en perfecto estado sus figuras. Aunque en la capital francesa el mes de noviembre es más frío que en España las temperaturas no son lo suficientemente bajas. Sus obras, en suma, aguantan casi menos tiempo en pie del que cuesta levantarlas. Es un trabajo efímero como pocos, incluso más que el periodismo, algo que no parece atormentarlo. «Hay que asimilarlo. Es igual que la vida. Por muy bien que te lo curres, tarde o temprano...» y se lleva la mano al cuello, en un gesto inequívoco.

Cuenta Juan Carlos Arellano que para hacer sus esculturas hace falta un hielo especial, que le traen de una fábrica en Bélgica, en la que hacen bloques tan grandes como los que él necesita, en este caso «de una tonelada» de peso, sometidos además a un proceso especial para evitar que se formen burbujas y el material tenga esa transparencia tan especial que él consigue. El bloque empleado para «Frozen» medía dos metros de altura, por 1,20 de ancho y 70 centímetros de largo.

«Es un trabajo muy duro», explica. «Es un hielo de primera calidad, muy difícil de trabajar». Por lo demás, el proceso es «sencillo», asegura. Básicamente trabaja con la motosierra, como Bill Murray, y luego tiene que «sobredimensionar un poco los tamaños», para tener en cuenta el desgaste que el tiempo y el calor producen en sus obras. «Cuando la ves terminada es una gran satisfacción», declara. «Lo más difícil es la cara. Los rostros, sobre todo los rasgos femeninos, son los más complicados, además de encontrar el tamaño exacto para que aguante más tiempo y el público lo disfrute». «La princesa Elsa ha supuesto todo un reto por los detalles que implicaba», añade, además de la responsabilidad de ser un personaje que todo el mundo va a conocer muy pronto».

La temporada en el parque temático presenta otras novedades: un nuevo espectáculo nocturno («Disney Dreams of Christmas»), la ceremonia de iluminación del abeto gigante de 24 metros de altura que preside Town Square y la incorporación de las princesas Elsa y Anna a la cabalgata diaria. Ya es Navidad en Disneyland, antes incluso que en El Corte Inglés. Pero si ha habido una estrella rutilante y fugaz este año ha sido la del escultor español Juan Carlos Arellano.