Bueno por fin descanso, o mejor dicho reposo el refriado. Pero no si dejar de contaros alguna cosilla que nos pasan en PA.

Empezare diciendo que casi todos los que trabajamos en Polinesia (el resto no lo sé), hacemos la recolección de tapones, no nos cuesta nada y en un mes, como siempre digo le conseguimos el carro a una persona que lo necesite. Bien, tras esta entradilla, comento lo que me paso con unos extranjeros (menos mal, que no hablaban castellano, luego entenderéis él porque).

Estaba en el Kontiki, una de mis atracciones favoritas por muchos motivos, uno de ellos es que me permite coger unos 12 tapones al día sin problemas ni que afecte a mi trabajo. Pues llegaron dos chicos que tiraron los tapones que suelo dejar encima de la papelera para después llevarlos al almacén que es donde los juntamos.  Les dije con tono infantil, más o menos, "no me tiréis los tapones, que son para los niños que necesitan silla de ruedas". Bien pues me doy la vuelta sigo mirando el barco y cuando acabo el ciclo hago la carga y lanzo. Cual sería la sorpresa al ver que los críos (16 años), me enseñaban los tapones y los tiraban al agua uno a uno, riéndose. Pensé que... malnacidos (por no usar HDP), creen que me están haciendo daño, y se lo hacen ellos dejándose en evidencia con sus intenciones de juego.

Al salir lo comente y una chica que estaba vendiendo crepes, me dijo que los vio y que estaban "jugando" y riéndose, por todo el parque. A ella, le intentaron quitar del mostrado el cartel del precio de los gofres, metiéndoselo en la camisa, pero al verlos se cortaron y no pudieron hacer la "gracia". Eso si el rubio riéndose, y el moreno haciendo las gracietas, los Zipi y Zape como les pusimos.

Eran ingleses, me alegre un poco, porque al no entenderme les excuse la mala idea de dejar sin silla a una persona que lo necesita. Pero aun así no tiene gracia, aunque sean unos tapones la intención de fastidiar seguía. Aunque eso sí, pensé que ya no era maldad gratuita... más o menos.

En fin, que seguiré cogiendo tapones, como el resto de mis compañeros viales para conseguir en un verano la silla eléctrica.

 

Hoy no se me ocurre ningún chiste, lo siento, pero os dejo con una sonrisa de la una web de humor