Parque de tamaño mediano con mucha oferta adrenalínica, además de varias coasters bastante singulares.
La primera parte es la más bonita, perdiéndote entre viales rodeados de árboles, pero llega un momento en que los árboles desaparecen y el parque se convierte en unos grandes campos verdes con atracciones.
Zero Gravity es una experiencia muy loca que se tiene que probar y los troncos nos sorprendieron para bien, por fuera parecen de feria pero tienen alguna escena temática. Por último su dark ride de terror, es súper clásica y aunque tiene algún animatronic roto, nos ha gustado por algún susto inesperado.