Rulantica es otro nivel. Ya solo llegando uno ve que no se trata de un parque acuático cualquiera. Y es que estamos en Alemania, país en el que un parque con piscinas y toboganes podría dar problemas. Pero dónde esté un techo y un sistema de calefacción…
Solo de entrar, uno ya ve que está pensado para mucha gente. Y dentro, con el bañador puesto, uno comprueba que es así.
La tematización es increíble. Todo enlazado dentro de una historia nórdica por dentro y por fuera del edificio principal.
Dejando de lado las actividades de pago, como los servicios de spa, hay una variedad de atracciones que uno podría ocupar todo el día. Para mayores, para críos, para todos. Y si uno se cansa, se va a las tumbonas o a las piscinas relajantes.
Aunque mucha oferta no hay, comparada con Europa Park, claro, hay bastantes puntos de restauración, cosa que se agradece en hora punta. La piscina-bar exterior está muy bien, incluso con algo de fresco.
¿Qué decir de las atracciones? Svalgurok es una maravilla de zona de juegos para todos; divertida hasta quedar agotado. En Tønnevirvel es imposible no quedar empapado. Las carreras de Vikingløp son salvajes. Y el resto un no parar.
Realmente no se puede pasar por Europa Park sin pasar un día también en Rulantica. Todo el resort es imprescindible.