Una noche genial en la Macabre Experience, con risas y sustos desde que llegamos al parking. Los personajes te reciben y cuanto más te involucres mejor lo pasarás.
Los actores son increíbles, en especial Damián y el personaje de la nariz puntiaguda. La cena es sencilla y divertida y dormir en la mansión medio abandonada da ese toque de película de terror que hace la noche especial. El desayuno estuvo genial y el bizcocho es para recordar.
Aunque llovió el equipo lo manejó muy bien con chubasqueros y ajustes en los espectáculos. Además respetan los límites de cada uno lo cual se agradece.
Una experiencia que realmente vale la pena. Llévate abrigo unas bambas y ganas de pasarlo muy bien.