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Hemos dejado atrás la tierra explorada por Marco Polo saliendo a través de una puerta imperial; y, de pronto, nos hemos introducido en un universo verde, sin darnos cuenta nos hemos metido en la selva, pero algo nos hace percibir que estamos entrando en lo que debió ser una antigua ciudad perdida. Especies nativas de plantas bordean tu camino.
Amigo viajero acabas de poner pié en México y lo has hecho por el sur. Estás en la península de Yucatán y la vas a encontrar como lo hicieron las expediciones de arqueólogos que todavía hoy tratan de descifrar los códigos secretos y los mensajes de la cultura Maya.
Port Aventura ha querido construir una ciudad maya en la que encontrarás los principales elementos de aquella cultura milenaria, mezclados por sus edificios. Las reproducciones se han tratado con respeto y con el rigor necesario para que puedas identificarlas con sus originales. Una importante colección de “estelas” (esculturas mayas) van decorando tu camino en este paseo por el tiempo. Todas ellas han sido reproducidas por escultores españoles.
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PPara situarnos en el tiempo que empiezas a vivir queremos explicarte que cuando llegaron los españoles a América, los Mayas se extendían por el sur de México (península del Yucatán) y por lo que hoy es Guatemala, Belice, Honduras y el Salvador. Al igual que los Aztecas y los Incas convivieron con multitud de naciones indias que vivían en un estado primitivo.En la América precolombina las lenguas habladas se cuentan por centenares y era frecuente que las tribus vecinas no se entendieran. Los Mayas tenían un sistema de escritura con signos de carácter jeroglífico, cuyo significado todavía hoy tratan de descifrar los arqueólogos.La cultura Maya se inició en el primer milenio antes de nuestra era, en la selva tropical húmeda de la parte central de la península del Yucatán. Sobresalieron en el campo de las matemáticas y la astronomía, tenían un sistema vigesimal que incluía el número cero. El calendario Maya era más perfecto que el Gregoriano Occidental de la época. Pudieron fijar los ciclos lunares y del sol, cosa que les permitió predecir los eclipses siglos antes de que Copérnico y Galileo llegaran a las mismas conclusiones. Muchos de los logros científicos de los Mayas eran ignorados aún en el Viejo Mundo.
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La primera construcción maya que alcanzan tus ojos es la puerta de entrada del área de México. Se trata del “Arco de Labná”, que marcaba la entrada a la ciudad del mismo nombre, se considera como uno de los mejores exponentes del estilo arquitectónico Puuc. A la altura de la cornisa adornada por grecas, se inicia la bóveda. La fachada principal es muy rica; en ella los mayas esculpieron representaciones de dos chozas con un nicho. Debajo de ellas, en los muros del arco, hay dos entradas rectangulares. El techo de la choza sobresale y casi llega a la crestería rematando las esquinas con mascarones del dios de la lluvia.
La frondosa vegetación sigue enmarcando tu camino y a la izquierda te va a sorprender una monumental “estela [+info]” (escultura) que representa una cabeza. Procede de la civilización Olmeca, anterior a los mayas. Hacia el año 1000 d. C. los olmecas que habitaban en la ciudad de La Venta (Tabasco) realizaron algunas de las más hermosas e impresionantes esculturas del continente con el basalto que extraían y transportaban desde canteras que estaban situadas a 100km de distancia. Una de las más famosas es esta denominada “Cabeza colosal” reproducida en el Parque.
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Algunos elementos como un viejo camión norteamericano nos da la pista de que un equipo de arqueólogos está trabajando en la zona. En la “ciudad perdida” se levanta s tu derecha una impresionante pirámide. Se trata de la reproducción que el Parque ha hecho del templo de El Castillo en Chichón Itzá, importante ciudad de la cultura Maya
Construida entre los años 450-1200 d.C., la pirámide verdadera tiene 24 metros de altura con 9 pisos frente a los 3 niveles alcanzados en Port Aventura; y cuatro escalinatas con un total de 365 escalones que conducen al templo de El Castillo situado en la cima de la pirámide. En la nuestra sólo hay una escalera y no se ha construido el templo porque se necesitaba dar luz natural al interior del monumento que alberga varias sorpresas.
Es curioso conocer que el número de pisos era 9 porque en la mitología maya, 9 eran los cielos superiores al universo y los escalones, 365, porque son los días que el sol tarda en atravesarlos. Las pirámides centroamericanas son enormes plataformas en cuya parte superior siempre se erigían templos o pequeños santuarios. Hay la creencia de que los precolombianos los construían tan altos para poder entrar en comunicación directa con la divinidad.
Justo enfrente nos encontramos con otro monumento, esta vez inspirada en el palacio de Palenque, y que acoge a la caída libre del parque llamada Hurakán Condor.
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En el interior de la pirámide podemos disfrutar de una serie de frescos pintados en las paredes. Un artista catalán los ha pintado para el Parque copiándolos de las ruinas del “Templo de las pinturas” en Bonampak, ciudad donde los mayas nos legaron lo mejor de su pintura mural.
Otros escultores han realizado reproducciones exactas de diferentes “estela [+info]” famosas en la cultura maya. En la mitología propia del parque se supone que son hallazgos de los supuestos arqueólogos que las han ido depositando en una exhibición de sus descubrimientos.
Pero la clave que encierra la pirámide es la tumba del “Gran Pacal [+info]” el gran señor de Palenque que fue descubierta en el “Templo de las Inscripciones” considerado el monumento funerario más importante del mundo precolombino. La tapa del sarcófago se ha reproducido de forma exacta incluido su peso de 8 toneladas. Allí descansa el esqueleto legendario gobernador adornado con piedras y joyas de jade.
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En Port Aventura el grandioso edificio de la Pirámide se ubicó precisamente en ese lugar para tapar el gran teatro que hay justo detrás. Por ello a la derecha de la pirámide se ha reproducido un enorme trozo de la estructura conocida como “El Palomar” de Uxmal. El nombre le viene de su crestería que recuerda a los lugares donde anidan las palomas. Otra figura importante que encontramos es la escultura del dios yaciente o “Chac Mool” de estilo tolteca, réplica del situado en Ghichén Itzá que se encuentra en las colas de la atracción “Templo del Fuego”. Está adornado con pesados pendientes, brazaletes en las muñecas, pectoral tallado, aros en las piernas y sandalias atadas a los tobillos, estrecha ente sus manos la bandeja de las ofrendas.
Tras el “Chac Mool” el sonido del agua llama nuestra atención. Estamos ante la presencia de un “Cenote”. Se trata de una imitación del “Cenote Sagrado” de Chichón Itzá. En el parque se han recreado dos en el área mexicana; el mismo número que en la ciudad maya.
Se trata de un pozo de agua excavado en la roca dedicada al dios Chac. Estas cisternas naturales servían también para sacrificios humanos. En la más grande (más de 60 metros de anchura) situada cerca del “Templo de los Guerreros” se han encontrado joyas de oro, jade y cristal de roca; cráneos deformados, esqueletos de hombres, mujeres y, sobre todo, niños de uno a doce años. Este cenote era famoso en toda la península en épocas precolombinas y aún a inicios de la era colonial, pues se pensaba que en él residía la deidad de la lluvia (conocida con el nombre de Chaac).
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Se trata de una gran infraestructura que Port Aventura ha construido como comedor con un aforo para 1.000 comensales. En éste edificio se produce el tránsito de los Mayas al México colonial de los españoles.
La fachada exterior está inspirada en al fachada del “Palacio del Gobernador” de Uxmal, construcción de estilo PSUC. EL arco que forma la entrada es la reproducción de la técnica constructiva de los mayas. Presenta una decoración con grecas que forman espirales rectangulares. Una serie de máscaras de Chaac [+info] son su larga nariz, que se repiten en serie de cinco, decoran las esquinas del edificio.
En esta zona del self-service termina la excursión maya y nos introducimos en una plaza postcolonial (el comedor) donde la secuencia se desarrolla de noche en lo que podría ser cualquier ciudad mexicana colonizada por los españoles que celebra una verbena nocturna con sus luces de colores y la música de los Mariachis. La atmósfera de mestizaje se ha logrado con gran habilidad en esta construcción que nos da paso a continuar nuestra aventura mexicana en otro período distinto pero no por ello exento de palpitantes sorpresas.
El vestíbulo de entrada a “La Cantina” representa una serie de nichos y arcos mayas que sirven como expositores de pinturas murales que son reproducciones ampliadas de los dibujos de cerámicas famosas. También alberga estelas; en una esquina de la estancia encontrarás una de las figuras de la isla de “Jaina” una figurilla con extraordinario movimiento, procedente del Periodo Clásico y conocida como “El Orador”.Los mayas emplearon la isla como cementerio, donde un mínimo de veinticinco mil personas fueron enterradas con esas estatuillas en los brazos.
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Port Aventura ha reproducido una Hacienda que en México postcolonial era la unidad económica más importante. Su estructura recuerda lejanamente a la organización de los “cortijos” andaluces y extremeños que mantienen la estructura urbanística como de un pueblo pequeño con la peculariedad de ser propiedad privada. Para llegar al edificio de la Hacienda, hay que atravesar una hermosa puerta colonial, hay otra que cierra el área de Far West. Ambas se han inspirado a las que se ubican en la Hacienda “Juan del Río” del estado de Queretaro. Se trata de uno de los más pequeños, dentro de la zona tórrida, al sur del trópico del Cáncer.
Las puertas están flanqueadas por una muralla y una serie de pequeños edificios que se han inspirado en el asentamiento “Paseo El Grande” del estado de Guanajuato; región montañosa que hacia el sur se abre a la amplia planicie del Bajío. Merece la pena recordar que fue precisamente en esta región donde comenzó la rebelión contra el mal gobierno de los españoles, iniciándose así la lucha por la independencia mexicana. Aquí nació Diego Rivera uno de los grandes pintores del s. XIX y uno de los fundadores del movimiento muralista mexicano.
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Nada más entrar en el área de la Hacienda, nos encontramos con “Tianguis” se trata de un mercadillo al aire libre donde los campesinos acuden para comprar, vender, y cambiar sus productos. Aquí encontramos productos de artesanía. La estructura que cobija el mercadillo tiene su fachada principal mirando al patio de la Hacienda; la edificación tiene tejados que dan sombra y carece de paredes porque alberga una actividad que cesa por la noche. El edifico contiguo es “Taxco merchandise” se trata de una tienda de souvernirs que toma la forma de lo que sería el almacén general de la Hacienda, con paredes de estuco y terminaciones de mampostería. La casa principal alberga uno de los mejores restaurantes del Parque, y está rodeada por diversos porches con cubiertas de madera y columnas, encarados a una pequeña plaza en la que encontramos una fuente. Entre el mobiliario que se ha utilizado para tematizar el edificio merece la pena observar las sillas que se han traído de Equipale (México).
Has concluido el paseo por tres épocas muy diferentes de México. Quizás tras la trepidante experiencia del viaje hayas decidido tomarte un tequila en la Hacienda para recobrar fuerzas que te permitan afrontar la bulliciosa experiencia que te espera cuando cruces la puerta de entrada al lejano viejo oeste.
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