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[Mega-Review] Disneyland Paris: Discoveryland

06-10-2013 Disneyland Paris Park Publicado por brisingr25

¿Qué pasaría si se pudiesen vivir todos los futuros que vimos desde el pasado en un solo lugar? ¿Si pudiéramos experimentar la forma de vivir que imaginaron nuestros antepasados tiempo atrás y la que imaginamos nosotros ahora, ambas al mismo tiempo? El futuro del pasado en el presente. Una mezcla que confunde y que cuesta de entender, pero que impresiona. Pues como siempre, aquí es posible. Así es Discoveryland.

La última zona de Disneyland Park que nos queda por recorrer se nos presenta con un cierto tono de nostalgia. Al acceder desde Central Plaza, pasamos entre los Crater Pools (las fuentes con rocas simulando cráteres) y vemos una enorme estructura giratoria. Se trata de Orbitron – Machines Volantes, la típica flat con vagones giratorios que suben y bajan, pero con una presentación espectacular. Las esculturas doradas de planetas y elementos espaciales giran por encima de la atracción en sí, creando una visión muy curiosa y entretenida. Theming aparte, no deja de ser otra de las muchas atracciones similares del resort; cada una diferente pero igual que las demás.

Seguimos avanzando y no podemos evitar impresionarnos con el enorme edificio de Space Mountain. Ya hablé mucho de esta coaster en la primera parte de la review, pero voy a resumir mi opinión: buena ejecución, historia original, recorrido regular y mucha vibración. Menos mal que ya se han comprado nuevos trenes y supongo que será tan suave como Rock'N'Roller Coaster, de la que ya llegará el momento.  La estructura de la atracción también se encuentra rodeada por cráteres en agua. Y de ese pequeño lago sobresale la parte superior de un gran submarino. El agua sale a borbotones desde el fondo. ¿Qué estará pasando ahí abajo? Sólo hay una manera de saberlo. Adentrándonos en Les Mystères du Nautilus.

Inspirado en la historia de 20.000 leguas de viaje submarino de Jules Verne, este es el último de los pasajes sin cola del parque que me quedaba por comentar. He dicho muchas veces lo genial que me parecen, y lo sigo diciendo. Este submarino ofrece un buen recorrido por diversas partes de sus instalaciones, con una excelente tematización e integración. Cabe destacar la parte central del pasaje, con la genial escena del ataque del calamar gigante. En fin, repito por última vez que no os podéis perder estos pasajes sin cola que hay repartidos en cada área. Se respira una magia diferente en cada uno de ellos.

Una vez salidos de las entrañas del gran submarino, nos dirigimos directamente a la atracción colindante. Una atracción algo anticuada pero que triunfa entre las familias, y que permite que hasta los más pequeños puedan conducir, todo en un ambiente nostálgico del siglo pasado. ¿Cómo imaginaban las generaciones anteriores que sería el futuro? Demos un paseo y descubrámoslo en Autopia.

Autopia es una ride que no pega demasiado con Disney. El concepto es más de parque de atracciones. Sin embargo, el producto final no queda mal. Los edificios de colas tienen una curiosa interacción con el recorrido que me gustó mucho. Eso sí, las colas no tienen ningún tipo de tematización, pero supongo que con las vistas es suficiente. Una vez montados en nuestro pequeño coche, podemos hacer dos cosas: controlar la velocidad y maniobrar un poco hacia los lados. Me sorprendió que se pudiera parar del todo. El recorrido es entretenido, con puentes y un desnivel considerable. Hay muchos carteles publicitarios que te hablan del tipo de vida futurista, y varios elementos interesantes. La vegetación está muy cuidada, aunque el olor constante a gasolina no ayuda en este aspecto. Antes de que te des cuenta ya estás bajando del coche, pero es divertida. Autopia es prescindible, pero es una buena forma de descansar las piernas y dar un agradable y nostálgico paseo. Los años pasan para esta atracción, por lo que sería muy interesante convertirla en una atracción del tipo de Test Track o la ride principal de Cars Land.

Llegados a este punto, ya hemos visto la sección derecha del área. Me olvidaba comentar el monumento dedicación que hay al lado de Orbitron, en la entrada de la zona. Situado en los pies de un pequeño turón, se encuentra el rincón de agradecimiento en honor a Jules Verne por parte de Disneyland. No cumple ninguna función real, pero es un detalle magnífico. Dicho esto, sigamos analizando la otra sección de Discoveryland, ya que aún queda mucho por ver y  experimentar.

Si nos desplazamos hacia la parte trasera de Space Mountain, veremos un gran edificio con un enorme y espectacular dirigible saliendo de él. Este dirigible nos da la bienvenida al Café Hyperion y al Videopolis Theatre. El teatro es enorme, pero al parecer no se representaba nada (sólo unos cortos cutres en unas pantallas). Además, este no fue el único teatro vacío del parque. Una vez más el estado actual del resort da la cara. En el mismo edificio también encontramos los Arcades Alpha y Bêta.

Hay una historia detrás de los ventanales de la foto de abajo. En el proyecto inicial de Space Mountain, se suponía que de estos ventanales iban a salir dos pasadizos transparentes que travesaran el vial y que fueran a parar al edificio de la coaster. Una vez allí, habría pequeños sitios para ver la coaster en acción. Finalmente no se hicieron porque eran antiestéticos y tapaban las vistas a las atracciones de detrás, como Star Tours.

Al salir del Café Hyperion, no pude evitar correr y fotografiar la réplica de una X-Wing que ostenta la entrada a Star Tours. En esa misma plaza se encuentra el rincón dedicado a Wall-e y la tienda Star Traders. A mano izquierda está el acceso a la estación de tren de Discoveryland. Sin pensarlo tres veces, nos dirigimos a nuestra siguiente aventura: Star Tours.

Las colas de este simulador múltiple de Star Wars transcurren por diferentes salas. El theming es muy bueno y tiene cierto sentido del humor. Podemos ver varias pantallas que nos introducen en la historia. Hay varios animatronics de droides y personajes de las películas. Personalmente me quedo con los dos más queridos: C-3PO y R2-D2. Una vez terminada la cola, nos separan por grupos y se nos conduce a la puerta de nuestro simulador. Después de un pequeño preshow con una pantalla accedemos a nuestro Starspeeder. ¡Empieza nuestro viaje por el espacio! Un simpático animatronic vive la aventura con nosotros y completa la inmersión en la historia. Tras varios minutos de movimientos bruscos y buenas sensaciones, salimos de la atracción. Que no falte la mítica frase "May the Force be with you" en la salida. Eso sí, antes de llegar nuevamente a la plaza pasamos por una sala de arcades y juegos.

He de decir que Star Tours me decepcionó un poco. Las colas y la historia son buenas, pero la parte del simulador me pareció un poco anticuada. Los movimientos eran incómodos y el ambiente era más de parque de atracciones. Creo que los simuladores necesitan una renovación e implantación de nuevos efectos. Quizás con la rumoreada Star Wars Land se lleve a cabo una mejora total de la atracción.

Justo detrás de Space Mountain se encuentra Captain EO. La verdad es que está muy apartada y escondida. Nosotros no la probamos por falta de tiempo, pero tenía buena pinta. Se trata de un cine 3D con música sobre Michael Jackson o similar. En la misma zona está el buffet Buzz Lightyear's Pizza Planet. Toda esta parte del área está casi vacía y preparada para una gran expansión futura. ¿Star Wars Land? Sí, por favor.

Ya casi hemos terminado de vivir Discoveryland. Se ha hecho tarde y la oscuridad abunda en el cielo. Es aquí cuando las luces multicolores de cada atracción se encienden y empiezan a parpadear. Hay tantas luces de tantas formas y colores... Discoveryland de noche es magia. ¿Y qué mejor manera hay para vivir la luz nocturna que montando en Buzz Lightyear Laser Blast? El edificio de esta shooting dark ride es muy grande y desprende mucha luz. Siempre tiene más de media hora de cola así que nosotros utilizamos el Fast-Pass.

Las colas son un poco agobiantes. Hay algunas salas, como la del animatronic de Buzz Lightyear, pero el resto son pasadizos estrechos con carteles en las paredes que te explican el funcionamiento de la atracción. Una vez llegados a la estación, montamos en los vagones de dos en dos. Es el mismo sistema que el de Phantom Manor, pero en esta ocasión disponemos de pistolas láser. Con ellas debemos apuntar y disparar a las 88 dianas que contiene el recorrido mientras los enemigos intentan sembrar el caos. Es una atracción muy divertida e interactiva en la que se desata una gran competitividad entre tus acompañantes (y por eso yo gané en ambas ocasiones). Buzz Lightyear Laser Blast es una aventura que no os podéis perder.

Tras pasar por la tienda Constellations al salir, la noche es aún más presente. Las luces inundan el entorno del parque y el ambiente futurístico invade Discoveryland. Desde lo alto de Space Mountain salen unos potentísimos focos que simulan un faro. El efecto es magnífico. De esta manera completamos el análisis del área. He de decir que la mezcla de temáticas es un poco confusa. Sin embargo, es un concepto divertido. Espero que se que lleven a cabo expansiones y mejoras constantes. Discoveryland es muy diferente a las demás zonas del parque, pero tiene la magia de todas ellas.

Hemos terminado pues el análisis de cada una de las zonas de Disneyland Park. Quedan cosas por comentar, como Disney Dreams o la vuelta en tren que hicimos el segundo y último día de visita. Todavía hay momentos por vivir. Sin embargo, nos queda otro gran destino que experimentar. Hemos visto muchísima magia y fantasía, pero... ¿cómo se consigue? ¿Cómo lo hacen? Si queremos descubrirlo, tenemos que ir al otro parque del resort. Donde se vive el cine en primera persona, y donde nos esperan nuevas aventuras. ¿Estáis preparados para entrar en Walt Disney Studios?

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