Un pacto con la Fundació Alícia cambia radicalmente la oferta gastronómica

El parque de atracciones del Tibidabo ha decidido cambiar la oferta gastronómica que ofrecía hasta ahora. La intención es que la comida sea más saludable y se presente de forma más divertida a los visitantes del parque.

Tras un acuerdo con la Fundació Alícia, entidad impulsada por el cocinero Ferran Adrià y el cardiólogo Valentí Fusté, el parque intenta mejorar los hábitos alimenticios de sus visitantes y ofrecerles una dieta más equilibrada. Dicha entidad trabaja con la finalidad de innovar tecnológicamente en la cocina y de conseguir que se valore el patrimonio agroalimentario mediterráneo, y ahora lo hará en el Tibidabo.

Ayer por la mañana, se presentó este cambio gastronómico en el restaurante Aeropuerto, el más emblemático entre los seis centros de restauración que hay en el parque de atracciones.

Bajo el lema «come sano, come divertido» existe una voluntad pedagógica que pretende enseñar a las familias a comer bien y de forma divertida, pero también para mostrarles los diferentes beneficios que presenta la dieta mediterránea.

Aunque el restaurante Aeropuerto seguirá funcionando en régimen de autoservicio, la comida que ofrece ahora es diferente y propone combinaciones que se acercan más a dicha dieta. Para que resulte más fácil para los comensales, se ha identificado cada tipo de comida con un color y se sugieren, en unos paneles, varias combinaciones para conseguir que el menú sea saludable. Hay también la posibilidad de escoger una ración o media ración para que la cantidad de comida se adapte a lo que cada uno necesita para satisfacer su apetito.

En estos últimos meses, el parque ya ha iniciado un cambio en este ámbito y cuenta con una churrería clásica, un puesto de venta de jamón y un punto de restauración de una firma de pizzas.

A parte de divertirse, la gente que visita el parque debe aprender a «comer sano y no derrochar alimentos» según el concejal Joan Puigdollers, presidente del parque del Tibidabo. Además, Puigdollers ha explicado que muchos de los alimentos provienen de la cooperativa La Fageda, que emplea a personas con minusvalías y que, por tanto, el acuerdo ayuda a la inclusión social.

Toni Massanés, director de la Fundació Alícia, opinó que hace falta «creatividad, imaginación y rigor científico para que la gente coma mejor».

EL PERIÓDICOBARCELONA

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