Uno de los últimos momentos en comuna fue en La Cantina tras la gymkhana donde nos reunimos una buena parte de gente a comer, tenía muchas ganas unos macarrones con tomates y los había así que los disfruté junto con una ensalada de pasta y como no una Coca-Cola gigante –un clásico para poder aguantar-. Eso si la cola que aguantamos fue digna de una atracción.

El espectáculo de la "La Muerte Viva", con temática sobre la muerte con rancheras daban ganas de palmarla por lo bien que se estaba muerto. Un último encuentro todos juntos y aquí ya empezábamos a separarnos... pero de momento aún quedábamos unos pocos dispuestos a aprovechar el tiempo. Algunos se toman el postre con tanto tiempo que se quedan solos en la mesa, pero somos buenos y le esperamos. El espectáculo era bueno pero se echa de menos a "El Diablo dijo si", que quizás con un lavado de cara, nuevas canciones o algo hubiera estado bien chulo... una pena.

El destino nos llevó a "Silver River Flume", que hacía años que muchos no montábamos, aunque es tan divertida como la recordaba, Cristian tuvo su momento en el que unos del Espanyol nos saludaban desde otro tronco y a él no se le ocurre otra cosa que decir "Arriba el Barça", un cachondo él...

En la "Stampida" nos reunimos con otros pocos más como Sonia, antes de una de las primeras despedidas sentidas. Tuvimos un poco falta de comunicación en plan: "Os subís en éste no el siguiente...", ya que nos dividimos en dos grupos para competir, y nos echamos unas risas.

Al bajar comienzan las despedidas de Naki, Lydia, Miguel y Marc nos decían adiós, y cantando la canción de "La celebration" cada vez que decíamos PortAventura, echaré de menos esos momentos. Despedidas, abrazos, besos, mucho cariño y pena.

Los supervivientes seguimos por el parque ahora casi de verdad como zombies auténticos, algunos subieron al "Volpaire" y otros sentados en un banco charlamos sobre estos días, lo bien que nos lo pasamos. Después en la "Serpiente Emplumada", dando vueltas y vueltas y vueltas, que hacían cosquilla en el estómago, subimos al "Dragon Khan" en primera fila con el peligro que había un chicle en la parte delantera del vagón que temíamos que saldría volando y nos atacaría. No fue así.

Al bajar una nueva despedida, también muy triste –totalmente en serio lo digo- Edu, Anna,y Cristian, allí delante del símbolo del parque que seguía dando vueltas y vueltas. Una foto dejaba el recuerdo del adios, o mejor dicho como en todas las despedidas no es un adiós sino un hasta pronto.

Mientras subían después Carlos y Victor a las sillas voladoras, Alex y yo nos quedamos sentados yo pensé que 15 años de parque, que yo había estado en el año en que lo abrieron, que como cambia una vida en quince años, y como volvemos a subir al Dragon Khan con esa sensación de cosquilleo... Ays.

El tiempo se nos acaba pero los cuatro que quedábamos –los de la 1207- nos fuimos a "Hurakan Condor" donde subimos para disfrutar de las vistas, aunque pasé miedo entre la subida, la altura que siempre me ha dado mucho respuesta y la caída. Creo que ya había tal cantidad de elementos en mi cabeza que todo ello me provoco una sensación de miedo al subir, que hacía tiempo que no tenía.

Bajamos a la tienda de Mediterránea a ver si comprábamos algo, reencuentros de algunas personas. Regreso al hotel destrozados del todo a la espera que un coche que nos llevara a dos a la estación de tren y a otros dos a algún lugar cerca de Salou. Nos iba a llevar un chofer mono, pero nos lo quitó otro grupo del Voyage que no estaban previsto. Otro nos llevó la mar de puntual a la estación, o más bien apeadero, a la espera de coger el tren camino de Tarragona.

Allí en el coche compartido con Musiccc y Victor, les dejamos camino de Salou, nos despedimos y Topedok y yo nos quedamos allí esperando, lo típico: pasa un tren y piensas "Este no puede ser", y ya cuando llega el segundo y sube todo el mundo dices "Si este es el que va para Barcelona".

Así fue aunque daba mal rollo subir a un tren con una pintada de grafitti que ponía "Muertos" pero no señores, estábamos agotados, pero muertos aún no. En Tarragona Topedok y yo cenamos en un chino que había cercano, para llenarnos la tripa, esperar al Tren Estrella haciendo un poco repaso de todo lo que había pasado... Habría que poner un McDonalds o Burger King cerca -si es que no lo hay y no fue que no lo encontramos- ya que estuvimos con las maletas dando vueltas en la búsqueda que parecíamos unos concursantes de "Pekin Express".

Cuando de repente anuncian por megafonía que llega el tren, el tren cuando lo anunciaron justo entró, así que casi salimos corriendo con la suerte que nuestro vagón estaba justo enfrente que sino me veía corriendo, cual Jennifer Love Hewitt en "Se lo que hicisteis el último verano", por el andén en la búsqueda de nuestro vagón.

Si alguien no ha estado en este tren es un regreso al pasado, un habitáculo con litera de seis donde éramos los dos que faltábamos, caímos en la cama como si estuviéramos agotados, porque realmente lo estábamos, aunque con sonrisa de felicidad la verdad combinado con pena de gente que tardaré en ver... dormir y llegar a la capital a las siete y media de la mañana, con frío... pero contento.

Nos veremos el año que viene...

(No se vayan todavía que queda un epílogo para mañana)

messages.Foto Articulo

0