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Diario de un Voyage (V): Allí donde solíamos gritar?

19-10-2009 Publicado por bafo

Los monstruos, enfermeros, muñecos de Saw, más enfermeros, una doctora empeñada en poner inyecciones, una payasa que daba de todo menos risa, muchos muertos vivientes, un loco muy loco, extrañas parejas, unos que parecían de una secta, una viuda muy sentida? estaban reunidos para una particular fiesta zombie que celebraríamos en la zona de los bungalows. Todos no íbamos disfrazados, así que nos quedamos desde la barrera mirando a Ocean como los grababa cámara en mano muy ?El Proyecto de la Bruja de Blair?, cuando en teoría ya estaban todos escondidos, un momentazo? no recuerdo quien era con alas negras y tacones, cruzando un paso en plan ?Joder, es que no hay lugares ya para esconderse?, tan desesperado, aunque al final encontró su lugar o esperemos que lo hiciera, que además el disfraz era bastante bueno.

Adentrándonos con la cámara y en silencio seguimos la cámara, viendo como los monstruos actuaban al paso de la misma, un loco que lo hacía muy bien, extraños seres llegados de otros lugares, la payasa que mató la risa de los niños (y de los adultos), hasta hubo una víctima entre los monstruos.

Una vez acabado esto, se fueron desarrollando más escenas por otros lugares como el cementerio ?donde se montaron toda una escena así improvisada- y decidieron meterse también en la escuela del lugar (la guardería de los niños) aunque me da que los niños ya están muy acostumbrados a otros monstruos y estos mucho miedo no les daba, pero fue una ocupación en toda regla, que también provocó bastante cachondeo entre los trabajadores, los niños y los mirones que no nos habíamos disfrazado y habíamos acabado allí de espectadores del horror. Algunos decidimos beber algo, y es que las Coca Colas grandes fueron como una especie de espinacas para Popeye, unos revitalizantes que ni te cuento para mi.

Llegaba el punto en el que la tarde comenzaba a avanzar, a la espera del siguiente punto de esperar, por lo que decidimos nuestro pequeño grupo irnos al parque a pasar una tarde-noche terrorífica, Musicc86, Kwak, Gato, Cristian, Alberto, Pepi y el menda se juntaron en plan como hacer una ouija, es decir, todos juntos para ver si podíamos ir a los pasajes del terror. En la entrada entre Sullivan y Penitence, vimos que todos los disfrazados que entraron al parque se convirtieron en el centro de atención de los visitantes, que se hicieron fotos con ellos, algunos más cabroncetes se dedicaron a dar sustos al personal, y todo ello gratis (esto seguro que al parque le interesa). Viendo la enorme cola de ?Horror in Penitence?, nos subimos hasta México, a hacer cola en el Express ?Ventajas de estar en un hotel del parque- de ?La Mina del Diablo?, mientras un par tardaron un poco porque estaban haciendo cola para comerse un rico helado el cual apenas llegó nada cuando aparecieron por allí. La espera se hizo con ese latido de corazón que no paraba de sonar de fondo, y que acompañaba a una espera bastante tranquila, aunque en el fondo nerviosa, pero como tardábamos en entrar, podía llegar a ser desesperante? de repente aquello avanzaba y avanzaba? ?hasta un grupo de gente conocida disfrazada pasó por delante nuestra, ejem- hasta que ahí de repente estábamos delante de un minero ?con acento que no era de Cataluña, vamos que no- que nos invitaba a entrar a una mina donde había humo por todos lados, comenzando ya un poco los nerviosismos, poco a poco, fueron aumentando, hasta llegar al cúlmen cuando en el invernadero, el amigo que llevábamos en primer lugar pegó tal frenazo que todos nos asustamos y a partir de ahí nos tenían acojonados, porque no pararon de pegarnos sustos por todos lados, ¡éramos el blanco ideal!, ¡Si señor!, ¡Todos gritando como histéricos!, pero al salir caras de ?Nosotros gritar, que va? nada de nada??. Unas vueltas por el tren alocado de la mina, para intentar apaciguar esos nervios, con además paradita en los frenos finales que tuvo que venir un chavalote currante a tocar algo para que el tren siguiera su camino de regreso a la estación, y ahora con las horas que eran camino a la tradicional cola del sábado, paseando por el oeste, dando un buen voltio y viendo que no había más que gente por todos lados, y más gente.

¡?La Selva del Miedo?!, bueno, ¡La cola de ?La Selva del Miedo?! que es una atracción en si misma: primero encontrar donde es el comienzo de la cola, segundo esperar a ver si aquello avanza, tercero cuando ves que no avanza acabar sentado en el suelo y cuarto: cuando aquello ya avanza a ratos, pues simplemente esperar. Y esperar hace que salgan tantos temas interesantes, y eso fue lo que pasó, que la cola se nos pasó tan rápida hablando de todo un poco y de algo un mucho, pero fue la mar de interesante compartir cosas? tuvimos momento parada para comprar un bocadillo, que de lo que tardaban casi perdemos a nuestros compañeros de expedición, y a medida que nos acercábamos para ver como el miedo volvía al cuerpo, las típicas peleas de ?Tú delante?, ?No, tú delante??, ?Yo no quiero ir primero??.

Tremendo fue el momento de entrar ?que así leído parece que fue poco pero más de una hora y media estuvimos allí esperando, aunque no sabíamos lo que habría al día siguiente con lo que no nos quejaremos-, tras la presentación por parte de un tétrico personaje, que ya estábamos que no sabíamos como colocarnos ni que hacer, total, llegó el caos, con la aparición de primeras de uno que se parecía mucho a Blackstar, ummm, el miedo, los berridos otra vez, el ahora tú pa? adelante, yo pa? atrás, a tu lado, que si te agarro (Pepi es experta en agarrarse a los brazos que lo sepan ustedes), las voces empezaban a quedarse roncas casi sin darnos cuenta: saltos, golpes, hostias involuntarias, caídas de todo tipo, caras de ?hombre, por favor, que no damos tanto miedo?, así hasta el final, que si nos graban es para darnos vergüenza ajena? lo que me encanta es ver como los actores se cebaban con nuestro grupo, lo entiendo les dábamos mucho juego, entre momentos horribles: las esquinas que hay que doblar donde uno no sabe que saldrá al girar, los autobuses donde hay que pasar en fila y no hay manera de correr, adentrarse al interior de los bosques polynesios? pero pese a todo ello conseguimos escapar de allí de cuerpo entero, siendo observados por aquellos que ahora iniciaban la cola en la Selva, que aún les esperaban unas horas por allí hasta entrar.

Aún nos quedaba ?Horror in Penitence?, así que decidimos intentar entrar, por suerte estaba menos petado que quizás horas antes, y allí nos pusimos a esperar, esta vez no desesperábamos y a ratos había bastante silencio, que se iba acabando a medida que llegábamos delante de la fachada de la susodicha atracción. Hasta que conseguimos entrar en su interior, ¡Montamos el espectáculo!, algunos gritos, tonterías, hasta en un lugar donde nos ganó la histeria colectiva, aún no sabemos bien porque, aunque para remate el final psicotrópico, para que salgas con un mareo que pa? que. No pude evitar coger la foto que nos hicieron porque cada cara es un ?a su rollo? de flipar. Casi corriendo salimos a ver ?La Parada de los Monstruos? que me pareció que había bastante más cosas que otros años, aunque aquello iba rapidillo, como cuando la cabalgata de Rasca y Pica pasaba por el barrio podre de Springfield? pero sin exagerar.

Hay gente con hambre así que tocaba cenar después, y yo que soy un comilón pues repetí, tuvimos la suerte de ser los últimos en pasar para poder comprar algo, así que una hamburguesa cayó entre mis brazos, otra Coca Cola grande y un Choni movil puesto encima de la mesa para deleitarnos con Las Ketchup o Britney Spears, vamos que de todo un poco? (que por cierto, ¿te percataste del cholo que teníamos detrás? porque nadie hizo comentario al respecto) estábamos tan cansados que casi nos tienen que echar de allí, una sección fue a ver ?Terror en el Lago?, pero otra pasamos para irnos al hotel a decidir que hacíamos? Pachá podía esperar, que queríamos algo más tranqui.

Lo que no sabíamos es que esa noche iba a ser una gymkhana nocturna, algo no planeado?

(Chan, chan)

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